El hombre que fue llevado a juicio por un demonio

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En la ciudad de Connecticut, hace algunas décadas tuvo lugar una de las historias de posesiones demoniacas más particulares que existen. Pues no se trata solamente de la posesión, sino también de algo que el afectado hizo y por lo que fue llevado a juicio.

La historia comienza cuando la familia Glatzel se muda a una casa que tenían arrendada tiempo atrás, pero que nunca habían habitado. Al poco tiempo de haberse mudado el más pequeño de la familia, un niño de 11 años llamado David, comienza a tener accidentes extraños. Pero el que llamó más la atención de su madre fue uno en el que vio como el niño caía de su cama como si hubiera sido empujado, aunque no había nadie alrededor.

Los ataques fueron en aumento hasta que la salud del propio David se comenzó a poner en juego, como en una subida de peso desproporcionada para alguien de su edad o su salud mental, con la descripción de las bestias que relataba: ancianos tenebrosos y animales antropomorfos. El caso llegó tan lejos que la familia contactó a Ed y Lorraine Warren para investigar el caso, quienes llegaron a identificar 46 demonios diferentes dentro del pequeño.

Pero la historia que nos concierne no es de David, sino de Arne Cheyenne, el prometido de la hermana mayor del niño, que se mudó a la casa de la familia con la intención de ayudarlos en esos tiempos difíciles. El problema es que al poco tiempo se cansó de la situación y comenzó a retar a los demonios, provocándolos para que lo poseyeran a él, y al parecer le tomaron la palabra pues, pocos días después Arne cambió, sufriendo ataques de ira constantes y violentos arranques.

Y en cierta ocasión, Arne había salido a una fiesta con su arrendador, pero en algún momento de la noche todo se había salido de control, acabando con el arrendador muerto y la sangre en manos de Arne. Cuando fue llevado a juicio, él declaró no recordar nada de lo sucedido, pero lo interesante es que su abogada formó el caso alrededor del hecho de que Arne estaba poseído, así que no había sido responsable por sus actos.

Gracias a esto el caso se volvió famoso pues, era la primera ocasión que algo así pasaba. Pero para la infortuna de Arne, el juez consideró que no era posible determinar eso y lo condenó a 20 años. Ahora lo interesante es pensar si en realidad fue una estrategia para intentar librarlo de la cárcel, o en realidad fue algo provocado por los demonios para conseguir burlarse de aquel que se había burlado de ellos antes.

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