El hilo rojo que nos une a nuestra otra mitad

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En Japón existe una curiosa creencia que dice que todas las personas estamos conectadas con quien estamos predestinados a estar mediante un hilo rojo que se encuentra atado a nuestro dedo meñique. Se dice que se encuentra ahí precisamente gracias a que de ese dedo nace una arteria que conecta directamente con el corazón.

Gracias a esto se cree que de ahí nace la unión sentimental con aquella otra persona con quien estábamos destinados a estar, sin importar el tiempo o el espacio es nuestro destino. Y su creencia en esto era tan grande que, entre 1600 y 1800 muchas mujeres se cortaban este dedo al momento te contraer matrimonio pues, en caso de no ser su esposo esa persona destinada, no tendrían que preocuparse porque esa otra mitad llegara a su vida. Creían que, cortando el hilo, se cortaba el lazo con ellos.

Muchas son las historias y leyendas que utilizan esta idea del hilo rojo, pero una de las más conocidas es acerca de un anciano que vive en la luna y que, cada noche sale a buscar las almas que están destinadas a unirse y es él quien ata el hilo en sus dedos para que puedan encontrarse.

Por otro lado, la historia más conocida al respecto habla de un joven emperador que, escuchando de la existencia de una bruja que podía ver los hilos rojos, la manda llamar y le ordena que lo lleve con quien tiene la otra mitad de su hilo. La bruja accede y comienzan el viaje, para finalmente detenerse en frente de una campesina grande de edad y con un bebé en brazos.

El emperador molesto creyendo que se trataba de una mala broma por parte de la bruja la manda golpear y lanza a la campesina, provocando que el bebé caiga, dejándole una herida en la cara.

Años después el emperador tendría edad para casarse y arreglando un matrimonio con la hija de un general, llega el momento para conocer a su esposa, solo para darse cuenta de que la joven, bella y elegante tiene un solo desperfecto: una gran cicatriz en su cara.

Muchas son las historias, incluso modernas, que utilizan esta idea. Por tu parte ¿crees haber encontrado a quien tenga el otro extremo de tu hilo rojo?

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